Hablemos del inconsciente, aún...
ASOCIACIÓN LIBRE

Otro espacio, otro tiempo

Nieves Soria
Graciela Musachi
Rosalie Grascogne

La asociación libre no es tan libre, Freud lo planteaba claramente. La invitación que la habilita es la puesta en acto del inconsciente transferencial, es la instalación del sujeto supuesto saber: “hable, diga cualquier cosa, lo que se le ocurra, encontraremos allí un saber no sabido”. Lacan planteaba que en un análisis “eso se articula en cadena de letras tan rigurosas que, a condición de no fallar ninguna, lo no sabido se ordena como el marco del saber”.[1] Indicaba por esa vía que en el límite de la asociación libre se encuentra lo real del objeto, cuya consistencia lógica opera como marco de la ganancia de saber de un análisis.

¿En qué es libre entonces la regla fundamental? No es tanto la página en blanco como la contingencia de la charla, la palabrería[2], allí donde el yo depone su cogito para dejarse llevar por otra trama, fuera de libreto, escandida por tropiezos y equivocaciones, en senderos significantes que desembocan fatalmente en el silencio, en lo indecible, en la inefable presencia del analista, confín en el que el inconsciente se devela como resonancia corporal de un decir.

De lo sublime a lo obsceno, aletargada por el peso mortífero de la repetición en su aburrido unianismo, sorprendida por instantes de hallazgo, tal vez por chispazos poéticos, la asociación libre se derrama en un espacio abierto por el discurso analítico, cuña al discurso capitalista regido por el time is money: “hablemos, perdamos el tiempo, dejémonos llevar”.Ella habita otro tiempo, un tiempo perdido, allí donde la pérdida se vuelve causa de un deseo inédito.

NOTAS

  1. Lacan, J. “Proposición del 9 de octubre sobre el psicoanalista de la escuela”, en Otros escritos. Editorial Paidós. Buenos Aires. 2012. p. 268.
  2. Lacan, J. El SeminarioLibro 19 …o peor. Editorial Paidós.Buenos Aires. p.128.