Hablemos del inconsciente, aún...
ASOCIACIÓN LIBRE

De la letra al sinthome

Eduardo Benito
Louise Bourgeois

La suposición de Freud sobre que, por ejemplo, un lapsus está determinado por un saber no sabido, es decir inconsciente, se puede verificar, si y solo si, se cree en tal hipótesis. El lapsus no es una hipótesis, sucede, y si alguien admite ser representado por él para otro significante podrá descifrarlo hasta los confines de la compulsión de repetición, etc.

Sin embargo, para el último Lacan, aun llegando a tal “letra” de goce en el inconsciente, no se podría salir del sentido. Y bien, cuesta pensarlo, pero en consecuencia, el inconsciente mismo no sería real aunque revele la repetición a la que se está supeditado. A lo sumo se trataría de una elucubración (retroactiva) de saber sobre tal lapsus que eternamente llamaría a nuevos sentidos.

Es que a partir del Seminario 21 lo imaginario constituye una parte indisoluble de lo real de la estructura. En consecuencia Lacan irá contra… el propio Lacan y sus sueños. Es que al decirnos que no habría letra que no genere sentido, nos anuncia a su vez, que el inconsciente como estructura no responde ya a su nueva noción de real, paradójicamente, por no incluir lo imaginario. De ningún modo sucede lo mismo con el sinthome, basta visualizar que el nudo borromeo si lo hace, en cualquiera de sus presentaciones.

Se tratará, entonces, es Lacan quien lo sugiere, de ir del saber no sabido de la pulsión a descifrar (con todo lo valioso que ello tiene) al saber hacer (siempre a inventar) a partir del sinthome como la nueva forma de pensar un real que incluye lo imaginario.

Se tratará, quizás, de no hacer del “saber morir” de la pulsión, y su compulsión a la repetición, el todo del saber no sabido, y menos que eso fuera lo real, pues el sinthome, al preservar lo imaginario, pareciera indicarnos que hay en él, otro saber vinculado a cómo sobrevivir a la mortificación del UNO, que el psicoanálisis, sin duda, intenta ampliar como una apuesta ética.