Hablemos del inconsciente, aún...
ASOCIACIÓN LIBRE

Un sueño puede ser chistoso

Patricia Moraga
Yue Minju

El inconsciente es la hipótesis de que no se sueña solamente cuando se duerme. Si el sueño no puede mantener el dormir, despertamos para seguir soñando. Lo real en el sueño se presenta como lo imposible de reconocer (Unerkannte). En las pesadillas, el objeto a conserva el encanto de sus formas sustanciales.[1] Podemos servirnos de los sueños para localizar una nueva alianza entre el significante y el goce; en tales casos, el despertar es sin angustia. A veces, un sueño puede ser chistoso.

Dentro de lo cómico, podemos distinguir entre el chiste y el humor. En el chiste, el texto mismo produce, mediante el juego de los significantes, un plus de goce. El humor, en cambio, depende de la actitud del humorista, es decir, de la posición del sujeto, “es el tránsfuga en lo cómico de la función del ‘superyó’”,[2] echa sal en la sosa regla universal. El despertar puede llegar acompañado por la risa. Y así como no hay sueño sin relato, no hay risa o angustia sin cuerpo.

La vida no es trágica, es cómica,[3] y es curioso que Freud no haya encontrado nada mejor que designar lo que está en juego en el asunto por medio del complejo de Edipo; o sea, una tragedia. No se ve –dice Lacan– por qué Freud, pudiendo haber tomado un camino más corto, designó a lo que liga lo simbólico, lo imaginario y lo real con algo distinto de una comedia. Pues lo cómico conlleva el saber de la no relación sexual,[4] y por eso el humor, en los sueños, conserva su dignidad.

NOTAS

  1. J.-A. Miller, Curso de la orientación lacaniana, clase del 12 de mayo de 2004 (inédito).
  2. J. Lacan, “Kant con Sade”, Escritos, Buenos Aires, Paidós, 2009, t. 2, p. 731.
  3. J. Lacan, clase del 15 de noviembre de 1977 (inédito).
  4. J. Lacan, “Televisión”, Otros escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012, p. 540.