Hablemos del inconsciente, aún...
CITA CON EL INCONSCIENTE

No hay despertar, hay una práctica

Marisa Moretto

“…Pero en verdad, la enfermedad mental que es el inconsciente, no se despierta. Lo que Freud ha enunciado, lo que yo quiero decir, es esto- no hay en ningún caso despertar” (Jacques Lacan, Seminario XXIV)

La cita que me invitaron a comentar se encuentra en la clase del 17 de mayo de 1977 del Seminario 24 de J. Lacan, se titula: Un significante nuevo.

En esta clase Lacan se arriesga a traducir el Unbewusst -que es la palabra freudiana en alemán para definir al inconsciente- con une-bévue que en español es una equivocación, sirviéndose de la homofonía. Si bien esto no tiene el mismo sentido, es un hecho, continúa Lacan, que desde que duerme el hombre une- bévue; algo así como que el hombre al dormir “inconscientea” con toda su fuerza y sin inconvenientes, excepto para el sonámbulo que si se lo despierta cuando está caminando por los techos le puede provocar vértigo. Y aquí viene entonces que señala: “Pero en verdad, la enfermedad mental que es el inconsciente no se despierta”. Recuerda que ya lo ha enunciado Freud y él lo quiere decir: “No hay en ningún caso despertar”.

La enfermedad mental o el inconsciente es definido por Lacan en este seminario como tejido de palabras, imposible de aprehender. No obstante, al hacerlo existir, como suposición de saber, ofreciéndose entonces el analista como destinatario, aunque el Uno dialogue solo, es la oportunidad para que el psicoanálisis se constituya como una práctica que es algunas veces eficaz; interrogación fundamental de Lacan en este seminario.

Siempre quedamos pegados al sentido, ese mismo que es necesario suponer en nuestra praxis, como causa equívoca; por ello el despertar es imposible en tanto éste implicaría que se nos presente sin ninguna especie de sentido. Pero si nuestra práctica tiene alguna eficacia es porque felizmente hay agujero. Un forzamiento poético puede inducir ciertos toques de despertar, lo que puede provocar en cada quien un estar advertido, por momentos, de eso que no enlaza con nada, alivianando entonces aquellos enlaces que hacen penar de más.