Hablemos del inconsciente, aún...
CITA CON EL INCONSCIENTE

Entre el chiste y la poesía

Claudio Godoy
Shitao

“Todo lo que se dice es una estafa. No lo es solamente por lo que se dice a partir de lo inconsciente. Lo que se dice a partir del inconsciente participa del equívoco, que es el principio del chiste- equivalencia del sonido y el sentido. He ahí en nombre de qué creí poder adelantar que el inconsciente estaba estructurado como un lenguaje”.(Jacques Lacan, Seminario XXIV).

“El inconsciente está estructurado como un lenguaje” es una fórmula que atraviesa, al igual que sus tres registros, toda la enseñanza de Lacan. Cada momento de ella fue un modo de explorar, desde distintas perspectivas, sus consecuencias para la práctica psicoanalítica. En el Seminario XXIV invierte la frase de Picasso, anunciando que busca más que lo que encuentra. Esta búsqueda se realiza a través de dos vías que se conjugan íntimamente: la topología y la poética. Esta última ya estaba presente desde 1953 con el concepto de “resonancia” pero, en los años setenta, adquiere una dimensión más radical cuando se destaca la dimensión de lalengua -que habita en el lenguaje animando sus equívocos- y la pulsión es redefinida como el eco que el decir traza sobre el cuerpo.

Ya en la Poética de Aristóteles se advierte que la lengua poética debe tener un carácter extraño y sorprendente, en ruptura con las significaciones cristalizadas. Por ello, como señalaban los formalistas rusos, el uso poético del lenguaje revela que el sonido de las palabras y su ritmo no son un elemento exterior al sentido sino constitutivos de éste. Así, para Shklovski, la poesía de Pushkin era una “pintura con sonidos”.

La poética de Lacan en sus últimos años busca abordar el lenguaje por una vía distinta que la lingüística o la gramática, que con sus leyes intenta acotar el equívoco. Despojada del valor de la belleza se orienta por el Witz, el cual, como Freud lo teorizó, revela la sutil relación entre el juego de palabras y la economía de goce presente en el decir del chiste. Buscaba así una salida a la estafa en una interpretación que, en lugar de redoblar el sentido, pudiera hacer sonar otra cosa. Aquella que, consonando con el inconsciente, estuviera finalmente a la altura del acontecimiento de cuerpo que es el síntoma.