Hablemos del inconsciente, aún...
CITA CON EL INCONSCIENTE

El reverso del inconsciente freudiano

Ricardo Seldes
Tim Walker

Freud nos produjo en primer lugar el fenómeno del inconsciente. En el sueño, el acto fallido, el chiste, ¿qué es lo que sorprende en primer lugar? El modo de tropiezo bajo el que aparecen. Tropiezo, fallo, fisura…
(Jacques Lacan, Seminario XI)

El Seminario XI, sustituto del Seminario inexistente, es el momento en el que Lacan no cesa de interrogar y cuestionar el deseo de Freud. El título de esta clase el inconsciente freudiano y el nuestro muestra su proyecto de abordar del revés el proyecto freudiano.

Lacan parte de su propia definición de inconsciente, referido a la estructura del lenguaje que antecede al sujeto y en el que debe reconocerse, según las leyes y mecanismos de la metáfora y la metonimia. Este es el inconsciente producido por Freud, el que obedece a la ley edípica y a la palabra, fundamentalmente un inconsciente caracterizado por la regularidad en la que Eso habla; eso piensa de forma homóloga a lo consciente.

Para fundamentar su giro, Lacan retoma la precisión kantiana y ubica la hiancia que presenta la función de la causa respecto de los efectos. Se trata de la ley del significante pero en el punto en donde se produce la ruptura aguda de la cadena.

Liberado de las ataduras del Nombre del Padre en singular, y ubicado en sus derivaciones plurales, puede definir al inconsciente del lado de lo real: lo que no funciona, lo que fracasa, lo discontinuo e irregular. Lo que le importará a partir de este momento es el agujero en el que se produce el hallazgo, en donde el sujeto queda sorprendido por su palabra. El inconsciente tendrá una cara simbólico-lógica y una cara real, disfuncionará en tiempos libidinales de apertura y cierre.

Esta nueva perspectiva modificará radicalmente la interpretación lacaniana en la práctica analítica.