Hablemos del inconsciente, aún...
PASE

Paradojas

Débora Rabinovich
Helena Perez García

En el final del análisis un sueño.

Fue de un par de sueños que me serví para pedir la entrada en el dispositivo del pase. Apoyada en esa cifra satisfactoria arrojada por aquellos sueños salí del análisis. En un primer momento, tan breve que lo calificaría de fugaz, la cifra en cuestión fue un sin sentido. Diría retomando a Lacan en El prefacio a la edición inglesa del seminario 11 que duró “el instante de un lapsus”. Rápidamente la soñante le encontró sus resonancias.

Entrar en el dispositivo del pase, testimoniar, desarrollar alrededor de aquella cifra, intentar descifrarla, implicó poner nuevamente la cadena significante en marcha, apelar al inconsciente transferencial.

Dicho en otras palabras, testimoniar presentó ciertas paradojas al relanzar la cadena significante justo ahí donde por un instante hubo un sin sentido. Un sin sentido, que sin embargo pudo funcionar como un tope, momento de basta. Testimoniar fue como volver a constituir una red significante, para intentar transmitir el sin sentido de ese real. Implicó darle forma a una ficción, que sabemos es verdad mentirosa, pero no por mentirosa menos interesante.

Del inconsciente, destaco que su vía regia para saber algo de él, han sido y lo siguen siendo muy freudianamente mis sueños. Y que de vez en cuando, no muy seguido, libran algo que funciona como un indicador de mi posición, de ahí entonces la posibilidad de cambiar la dirección.