Hablemos del inconsciente, aún...
PASE

El inconsciente resta

Cecilia Gasbarro
Paul Klee

¿Qué queda del inconsciente al final del análisis y después? Uno un poco flaco, no muy activo pero que da, cada tanto, pruebas de su vigencia. Sueños, lapsus… La diferencia, en mi experiencia, es que se cree menos en él en su función de interpretante. Permanece perdido, para decirlo así, su estatuto de SSS. Esto se manifiesta en sueños anodinos, a veces divertidos, a veces totalmente neutros. Por supuesto que no faltan las pesadillas, pero al despertar merecen un: “ah, es esto, nuevamente!”. Quiero decir que el saber inconsciente es al mismo tiempo articulado como invariante. Repite su cantilena. El trabajo del análisis consiste, como remarca Lacan en su Seminario XXI, en que es el sujeto el que se descifra en el trabajo analítico. Llevar esta elaboración hasta sus últimas consecuencias –que no constituyen un algoritmo o una regla para todos- permite la posibilidad de una salida, muchas veces sorpresiva, siempre contingente. Y, en algunos casos, sucede el entusiasmo que lleva a querer pasar por el dispositivo del pase para transmitir lo que se ha obtenido: una satisfacción. ¿Dura para siempre? No me parece. Pero eso no quita que ese momento, el de la certeza de una salida satisfactoria, no merezca –dado el caso de que el jurado del Pase consienta- la posibilidad de una transmisión.

¿Y el inconsciente? Recordando el dicho final de un personaje de tantos chistes rioplatenses –el siempre recordado Jaimito- podría decir: “¡no me van a congelar!”