Hablemos del inconsciente, aún...
PASE

¡Ah, eso es!

Beatriz Udenio
Helena Perez García

Me ocurrió y me sigue ocurriendo que, luego de terminar mi análisis, sueño. Pero, ya no se abre en mí el deseo de trabajar bajo transferencia aquello que sueño, ni para descifrar su sentido o delimitar su ombligo. Da igual. Nada me surge en esa dirección. Más bien, cuando me intereso en alguno, es porque me produce el efecto de una especie de aserción conclusiva: “¡Ah, eso es!” Algo similar me ocurre con los lapsus. En general, unos u otros me producen el disparatado efecto de un witz.

¿Qué cambió? ¿El Inconsciente? ¿Qué Inconsciente, si este es siempre del orden de lo no realizado y no cesa de farfullar? ¿Y la pulsión?: nos resta aceptarla un montaje descabezado y descabellado satisfaciéndose en sus vueltas. El encuentro entre un campo y el otro será siempre fallido.

Entonces, cuando esas formaciones del inconsciente se hacen notar, fugazmente, ya no es cosa de prestarles demasiada atención como enigma, o misterio a desvelar. No está allí la posibilidad de otra cosa. Contingentemente, una certeza me ocurre de otro modo, de la mano de cierta prisa conclusiva, que atrapa algo: “¡Ah, eso es!” Efecto que, cuando acontece, me mueve a un acto, que me localiza.