Hablemos del inconsciente, aún...
PASE

Existe el inconsciente… aún

Marina Recalde
Francis Bacon

Puesta a pensar en la pregunta que me hicieron, lo primero que me surge es decir, efectivamente y por suerte, hay inconsciente al final del análisis.

Sabemos que en el curso de una experiencia analítica, el estatuto del inconsciente proviene de una posición supuesta: se trata del estatuto transferencial y, por ende, del inconsciente transferencial. Es lo que va a llevar a J.-A. Miller a decir que es por medio de la transferencia que hacemos presente, movilizamos y leemos al inconsciente[1], llamando siempre a un S2 que nos colme de sentido. Dimensión del inconsciente estructurado como un lenguaje.

En mi caso, sostenida en el esfuerzo de hacer existir la relación sexual, me hallaba capturada en el borde que implica decir siempre sí, frente al no constante del Otro. En definitiva, era un modo que seguía estando enredado en el sí y el no, en la lógica de la diferencia y que actuaba en análisis, atrapada en la lógica inconsciente e infinita S1 - S2.

Modo superyoico de no consentir al agujero, de intentar colmarlo, buscando denodadamente un S2 que le diera algún sentido, sin advertir que aquello que no se enlazaba al falo, producía cada vez más mortificación.

Ahora, ¿qué sucede cuando se ha dejado de creer en el Otro, al menos hasta donde se puede? ¿Qué sucede cuando la manifestación sintomática del inconsciente ya no es la relación al sujeto supuesto saber, tal como Lacan presentaba en Televisión? ¿Qué sucede cuando ya no se llama a un S2 porque se “sabe” que es un modo de insistir en que la impotencia supla a la imposibilidad? Algo en el lazo al saber supuesto cambia, porque ha cambiado el lazo al Otro. Y cambia también la relación al inconsciente, lo que no quiere decir que se haya eliminado.

Podría decir que en un recorrido analítico, se “alcanza” algo de ese inconsciente que llamamos real, nuevo modo de vivir la pulsión, que hace que uno se enrede menos con la debilidad mental que inevitablemente provoca esa búsqueda insistente de sentido.

Nueva posición que implica un más allá de decir sí o no y que permite encontrar la salida del análisis por el buen agujero. Es un decir sí o no, sin el Otro. Zona que implica un borde, aquél que introduce el S de A/, y que implica también un decir y un otro modo de dar, ya no articulado al dar lo que se tiene. Nuevo modo de responder a este goce no-todo, prescindiendo del falo, pero no sin pasar por él.

NOTAS

  1. Miller, J.-A., El ultimísimo Lacan, Buenos Aires, Paidós, 2012, p.1